"Las consultas aumentaron al 100%", Nora Fontana, integrante del Centro de Atención al Suicida (linea 135)

Nacional 04 de septiembre de 2020 Por Sucesos Rufino
"Las consultas aumentaron al 100%", contó Nora Fontana, integrante del Centro de Atención al Suicida y agregó: "La gente necesita más contención emocional".
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Los efectos de la pandemia en la salud mental de los argentinos se hacen sentir y no solo para quienes tienen patologías preexistentes. Los referentes consultados advierten sobre un aumento exponencial de los llamados a las líneas de atención gratuitas donde pedir contención psicológica y emocional. En especial, las consultas son por situaciones graves: casos de depresión extrema y de pérdida del sentido de la vida, que muchas veces llevan a ideas suicidas.

Este cuadro crítico se refleja en los números de la última encuesta del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), de la Facultad de Psicología de la UBA, la cuarta desde que comenzó la cuarentena. Sobre 2.940 personas consultadas de los principales centros urbanos del país, junto a la preocupación, la incertidumbre y la ansiedad, que son los sentimientos más manifestados, hay un 57% que dijo sentir depresión, de los cuales un 18% manifestó estar muy o bastante deprimido, mientras que un 41% experimentó en algún grado una pérdida del sentido a la vida, que llega a niveles altos en un 14% de los encuestados. En estas dos variables medida por la OPSA, son los jóvenes de 18 a 29 años quienes mostraron un mayor impacto.

"Recibimos casi un 100% más de pedidos de ayuda en la línea 135 de lo que comúnmente teníamos antes de la pandemia", alerta Nora Fontana, psicóloga e integrante del Centro de Atención al Suicida (CAS). "Estamos recibiendo muchos llamados de adolescentes enojados, que dicen que están cansados de la relación con sus padres, y de muchas personas que ya no tienen contención en los espacios a los que acudían en crisis", detalla. Por eso, Fontana considera que la escucha se vuelve indispensable y que estas líneas son herramientas fundamentales para acompañar en esos momentos.

Paula Quattrocchi es psicóloga y una de las responsables del Servicio de Atención Psicológica que la Facultad de Psicología de la UBA puso en funcionamiento durante la cuarentena. "Va creciendo el número con el paso de las semanas", sostiene, y lo pone en cifras: con un promedio de casi 70 llamados diarios. "A partir del día 60 de la cuarentena, tuvimos que cambiar el protocolo de atención debido a la cantidad de casos más complejos que empezaba a recibir el servicio", detalla Quattrocchi. A los primeros cuadros más ansiosos, una situación generada por el confinamiento, les siguió un aumentó de la sintomatología depresiva. "Esto se expresa en la pérdida del sentido de la vida, la tristeza, el desgano y desanimo", describe.

Desde la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), que también cuentan con un espacio de atención gratuita virtual, coinciden en el cambio de la demanda. Claudia Borensztejn, médica psicoanalista y presidenta de la organización explica que en un principio, la gente estaba angustiada y el 70% de los llamados eran aptos para la contención, pero ya no y muchos deben derivarse a guardias o a otros especialistas porque aparecieron más personas con urgencias, como fantasías suicidas o con necesidad de medicación. "En las personas mayores, se nota un aumento de la pérdida del interés, llaman muy desanimados. Empiezan a comer menos, bajan de peso y ese es un riesgo muy grande", grafica Borensztejn. Ante esa situación, destaca que "saber que tienen a dónde llamar, tranquiliza muchísimo". La psicóloga lo llama "primeros auxilios psicológicos", porque "esa escucha y contención puede ayudar a las personas a transitar este momento y que estén preparados para retomar sus vidas".

Hace 27 años que Ramona Martínez integra SOS un Amigo Anónimo, asociación sin fines de lucro que lleva cinco décadas ofreciendo asistencia telefónica anónima y confidencial a personas que transitan alguna crisis emocional. "Somos seres de contacto y por eso es tan importante que haya otro que te escuche con interés. Eso te baja la angustia indudablemente", asegura. Para Martínez, su tarea "es acompañar y reflexionar junto a las personas que llaman sobre su problemática para orientarla a encontrar posibles caminos".

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